Imaginá que un amiga te dijera:
Do you have any plans for the weekend? I’d like to invite you to my boyfriend’s house for his birthday — he’s having a barbecue.
(mientras mira con los ojos entrecerrados y señala a los demás y a sí mismo con el dedo)
Posiblemente te preguntes ¿qué está pasando?
Bueno, es un poco exagerado, pero así suelen sonar algunos extranjeros cuando intentan un discurso no-sospechoso en español. Es una cuestión puramente lingüística.
El español es una lengua en la que los verbos cambian mucho de forma. Esa variación es lo que llamamos flexión verbal. Si comparamos con el inglés, por ejemplo, tenemos el verbo “venir”:
Singular
1era persona – I came – Yo vine
2da persona – You came – Vos/Tú viniste
3era persona – He/She came – Él/Ella/Usted vino
Plural
1era persona – We came – Nosotros vinimos
2da persona – You came – Ustedes vinieron
3era persona – They came – Ellos/Ellas vinieron
Básicamente, en español la flexión verbal nos permite —casi siempre— reconocer de quién estamos hablando sin necesidad de expresar a la persona. Es decir, “Vine temprano”, solamente puede significar “Yo vine temprano” (I came early). Entonces, si decís “Yo vine temprano”, estás diciendo dos veces “1era persona”.
¿Eso está mal?
En términos gramaticales, no. En términos pragmáticos, depende: es muy enfático. Y ser enfático en el contexto inadecuado puede ser un problema: suena como si estuvieras señalando a las personas con el dedo, mirándolas con los ojos entrecerrados.
Entonces, ¿no expresamos nunca esos pronombres? Bueno, a veces sí y a veces no. En general, tenés que hacerlo si querés cambiar el foco de una conversación, expresar un contraste o señalar roles.
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